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El libro continúa la historia iniciada en La historia de Nahuel, narrando el proceso de superación, fe y transformación interior de su protagonista, un joven con discapacidad motriz que convierte el dolor en motor de vida. La obra combina relato autobiográfico, reflexión espiritual y enseñanza motivacional.
En la primera parte, Ferretti reconstruye los hitos más importantes tras la publicación de su primer libro: los reconocimientos recibidos, su participación en ferias del libro, presentaciones públicas y actividades culturales. Cada episodio se convierte en una lección sobre disciplina, constancia, perseverancia y resiliencia. A través de sueños, cartas y encuentros simbólicos con su madre fallecida, Nahuel halla consuelo y sentido a su camino, comprendiendo que la fe y el amor son las fuerzas que lo sostienen. Los sueños adquieren un papel central: funcionan como puentes entre el mundo espiritual y el terrenal, permitiéndole sanar heridas del pasado y reconciliarse con su historia.
En la segunda parte, el autor reflexiona sobre los valores que dieron forma a su transformación: conocerse a sí mismo, aceptar los errores, convertir la soledad en aliada y hallar propósito en el dolor. La vida, sostiene, no se define por lo que ocurre, sino por la forma en que se la mira. La fe, la esperanza y la motivación se presentan como herramientas para enfrentar la adversidad.
Autor
Nahuel Ferretti
un jueves 28 de agosto de 1997 a las 5 de la mañana, nací en el Hospital Luis Lagomaggiore. El parto fue complicado porque nací con fórceps, es decir, con un sistema de pinzas sobre el cuello del bebé; cuando viene la contracción le piden a la madre que haga fuerza y ahí lo sacan para afuera. Me llevaron a Neonatología y permanecí en una incubadora para mi estabilización, mientras mi papá Edgardo esperaba afuera con una amiga de mis padres, Silvia, hasta que salió la enfermera y les dio la noticia de que estaba todo bien. Al pasar los años, me llevan a controles médicos al Hospital Notti, donde me diagnosticaron una discapacidad motriz con retraso mental moderado. Pese a este diagnóstico, mis padres me amaron, me cuidaron siempre y se desvivían por mí. Siempre fui muy cuidado, nunca me faltó nada.
La historia de Nahuel II
El libro continúa la historia iniciada en La historia de Nahuel, narrando el proceso de superación, fe y transformación interior de su protagonista, un joven con discapacidad motriz que convierte el dolor en motor de vida. La obra combina relato autobiográfico, reflexión espiritual y enseñanza motivacional.
En la primera parte, Ferretti reconstruye los hitos más importantes tras la publicación de su primer libro: los reconocimientos recibidos, su participación en ferias del libro, presentaciones públicas y actividades culturales. Cada episodio se convierte en una lección sobre disciplina, constancia, perseverancia y resiliencia. A través de sueños, cartas y encuentros simbólicos con su madre fallecida, Nahuel halla consuelo y sentido a su camino, comprendiendo que la fe y el amor son las fuerzas que lo sostienen. Los sueños adquieren un papel central: funcionan como puentes entre el mundo espiritual y el terrenal, permitiéndole sanar heridas del pasado y reconciliarse con su historia.
En la segunda parte, el autor reflexiona sobre los valores que dieron forma a su transformación: conocerse a sí mismo, aceptar los errores, convertir la soledad en aliada y hallar propósito en el dolor. La vida, sostiene, no se define por lo que ocurre, sino por la forma en que se la mira. La fe, la esperanza y la motivación se presentan como herramientas para enfrentar la adversidad.
Autor
Nahuel Ferretti
un jueves 28 de agosto de 1997 a las 5 de la mañana, nací en el Hospital Luis Lagomaggiore. El parto fue complicado porque nací con fórceps, es decir, con un sistema de pinzas sobre el cuello del bebé; cuando viene la contracción le piden a la madre que haga fuerza y ahí lo sacan para afuera. Me llevaron a Neonatología y permanecí en una incubadora para mi estabilización, mientras mi papá Edgardo esperaba afuera con una amiga de mis padres, Silvia, hasta que salió la enfermera y les dio la noticia de que estaba todo bien. Al pasar los años, me llevan a controles médicos al Hospital Notti, donde me diagnosticaron una discapacidad motriz con retraso mental moderado. Pese a este diagnóstico, mis padres me amaron, me cuidaron siempre y se desvivían por mí. Siempre fui muy cuidado, nunca me faltó nada.

